PRODUCTOS DE PRO 2 2000 ORAL B

La salud, según el enunciado de la OMS, es un "equilibrio ordenado de cuerpo-psique-espíritu" que afecta a la salud del individuo, en su relación con el resto y en su capacidad para participar en la comunidad. Se han empleado distintos enfoques para acotar la salud. Estos enfoques incluyen el examen físico de una persona y su entorno; los tratamientos médicos basados en el diagnóstico y las recomendaciones de un equipo de atención sanitaria; y los tratamientos psicosociales, como el asesoramiento y la terapia. La meta de la salud es mantenerla, retrasar la progresión de la enfermedad, prevenirla y prosperar la calidad de vida del individuo, la familia, la comunidad y la sociedad.

Cuando se emplea el cloro como desinfectante, el producto químico reacciona con cualquier material orgánico con el que entra en contacto, provocando un olor y un sabor afines a los del cloro. El producto sanitario más frecuente que contiene este desinfectante es Chlorox. Este producto se vende por norma general con el nombre de "lejía" y se considera seguro para el uso doméstico, aunque se han registrado casos apartados de irritación y sensibilización de la piel en ciertas circunstancias. Otros desinfectantes habituales en el ámbito de los productos sanitarios son Chlorox, Chloroxapal, Oxapal y Purel. La concentración de cada uno de ellos de estos desinfectantes varía, y la manera en que reaccionan a los productos químicos y a los organismos también varía. Para determinar si un desinfectante es apropiado para una aplicación específica, contacte con el organismo sanitario local, provincial o territorial. Una prueba fácil para saber si es necesario usar un desinfectante es hervir el agua por encima del nivel más alto de cloro que el producto admite. El agua hirviendo le va a dar una estimación de la cantidad de polución presente y puede usarse como guía. No obstante, si no está seguro de la potencia de un desinfectante, debe ponerse en contacto con su organismo sanitario local a fin de que le ayude. Ciertos ejemplos de desinfectantes para superficies duras son el papel para cavidades, el Hardiplank, la zeolita líquida y los polímeros sin pintura. Estos productos se emplean habitualmente en aplicaciones de limpieza residencial y suelen ser seguros para el empleo doméstico siempre que se utilicen según las instrucciones del fabricante.